sábado, 17 de enero de 2009

Libertango


LIBERTANGO


Música de Astor Piazzolla

Letra de Horacio Ferrer




Mi libertad me ama y todo el ser le entrego.

Mi libertad es tranca a la cárcel de mis huesos.

Mi libertad se ofende si soy feliz con miedo.

Mi libertad desnuda me hace el amor perfecto.

Mi libertad me insiste con lo que no me atrevo.

Mi libertad me quiere con lo que llevo puesto.

Mi libertad me absuelve si alguna vez la pierdo

por cosas de la vida que a comprender no acierto.


Mi libertad no cuenta los años que yo tengo,

pastora inclaudicable de mis eternos sueños.

Mi libertad me deja y soy un pobre espectro.

Mi libertad me llama y en trajes de alas vuelvo.

Mi libertad comprende que yo me sienta preso

de los errores míos, sin arrepentimiento.

Mi libertad quisiera en el astro sin asueto

y el átomo recluso.


Ser libre! Que misterio!

En su vientre mi madre me decía: Ser libre no se compra

ni es dádiva o favor.

Yo vivo del hermoso secreto de esta orgía.

Si polvo fui y al polvo iríasoy polvo de alegría

y en leche de almapremio mi libertad y mi olor.



De niño la adoré, deseandola crecí,

Mi libertad: mujer de tiempo y luz

la quiero hasta el dolor y hasta la soledad.



Mi libertad me sueña con mis amados muertos.

Mi libertad adora a los que en vida quiero.

Mi libertad me dice de cuando en vez por dentro,

que somos tan felices como deseamos serlo.

Mi libertad conoce al que mató y al cuervo

que ahoga y atormenta la libertad del bueno.

Mi libertad se infarta de hipócritas y necios.

Mi libertad trasnocha con santos y bohemios.

Mi libertad es tangode par en par abierto,

y es luz y cueca y lloro,canción y romancero

Mi libertad es tangojuglar de pueblo en pueblo

y es murga y sinfoníay es coro en blanco y negro

Mi libertad es tango

que baila en diezmil puertos

y es rock milonga y salmo

Es épera y flamenco

De niño la adoré, deseandola crecí,

Mi libertad: mujer de tiempo y luz

la quiero hasta el dolor y hasta la soledad.

jueves, 1 de enero de 2009

y la vida sigue como las cosas que no tienen mucho sentido


Donde habita el olvido



Cuando se despertó,

no recordaba nada de la noche anterior,

“demasiadas cervezas”,

dijo, al ver mi cabeza,

al lado de la suya,

en la almohada…

y la besé otra vez,

pero ya no era ayer,

sino mañana.


Y un insolente sol,

como un ladrón,

entró por la ventana.


El día que llegó

tenía ojeras malvas

y barro en el tacón,

desnudos, pero extraños,

nos vio,

roto el engaño de la noche,

la cruda luz del alba.


Era la hora de huir

y se fue, sin decir:

“llámame un día”.


Desde el balcón,

la vi perderse,

en el trajín de la Gran Vía.

Y la vida siguió,

como siguen las cosas que no tienen mucho sentido,

una vez me contó,

un amigo común,

que la vio donde habita el olvido.


La pupila archivó un semáforo rojo,

una mochila, un peugeot

y aquellos ojos miopes

y la sangre al galope por mis venas

y una nube de arena dentro del corazón

y esta racha de amor sin apetito.


Los besos que perdí,

por no saber decir: “te necesito”.


Y la vida siguió,

como siguen las cosas que no tienen mucho sentido,

una vez me contó,

un amigo común,

que la vio donde habita el olvido.



Joaquin Sabina